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Un espacio de
posibilidades
infinitas para el cambio…

 

La hipnosis clínica o terapéutica, es una técnica que puede ser empleada en psicoterapia con objetivos muy distintos, bien como coayudante dentro de un proceso psicoterapéutico más amplio, bien, ante demandas más específicas: tabaquismo, dietas, insomnio, etc.

Es muy importante resaltar que la hipnosis clínica, terapéutica, tiene siempre una finalidad e intención meramente curativa o de ayuda en el proceso psicoterapéutico.

El estado de trance hipnótico, se crea por la conexión del ser humano consigo mismo y es un estado fisiológico, mental y de conciencia, totalmente natural e integral, que todos experimentamos en diversidad de momentos a lo largo de la vida. Supone un “transitar” entre estados de conciencia diferentes, con niveles de profundidad variable. Estamos en trance de forma involuntaria o voluntariamente, mediante la “inducción al trance”, que puede ser “autoaplicada”, o facilitada -en el caso de la hipnosis clínica-, por la/el terapeuta. Es fundamental tener en cuenta que “toda hipnosis, es autohipnosis”, es decir: no se induce o facilita un estado de trance, si la persona no tiene la predisposición a entrar en trance, sintoniza con esa intención y “deja que pase…”

El trance se caracteriza por una atención focalizada en uno mismo; en contexto psicoterapéutico, habitualmente se utiliza la relajación como vehículo. La atención relajada, facilita el flujo de comunicación entre consciente e inconsciente, lo que permite:
• Acceder a información, recuerdos, imágenes y recursos personales emergentes, que permanecen, a veces, ignorados, censurados, desestimados….
• Potenciar recursos personales.
• Transformar problemas, en recursos.
• Abrirse al intercambio y a experiencias novedosas.
• Activar la inteligencia creativa, para obtener respuestas y pensamientos divergentes -“cualquier patrón humano fijo, puede experimentarse y expresarse de maneras virtualmente infinitas”-. Mediante el trance, los “filtros” de la realidad, creencias, prejuicios, patrones fijos… se flexibilizan, para construir nuevos patrones y visiones de la realidad y de la identidad personal.
• Disolver preocupaciones o enfoques poco constructivos.
• Ampliar la atención más allá de los problemas a un campo más amplio, de posibilidades infinitas.
• Darse respuestas, hallar revelaciones… aprender…
Que una inteligencia y sabiduría personal más profunda, se una a la mente consciente, estableciendo comunicación e intercambio de contenidos, para reconfigurar, resignificar y revaluar información y experiencias, y así, reestructurarlas de forma más saludable.
• Potenciar el autoconocimiento.

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